Perspectiva más moderada del fenómeno climático
El fenómeno de El Niño genera expectativas en el sector agrícola nacional. Inicialmente se había anunciado una versión de mayor magnitud, con características no registradas en los últimos 140 años. Sin embargo, un análisis realizado a nivel local sugiere que la intensidad podría ser menor a lo esperado.
El asesor agroclimático Eduardo Sierra señaló en un informe que, de concretarse este escenario climático, el fenómeno presentaría un desarrollo lento y posiblemente no alcance la magnitud prevista. El especialista consideró prematuro confirmar de manera definitiva los pronósticos más severos, de acuerdo al último boletín semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Evolución del sistema climático
El reporte correspondiente al período de mayo de 2026 a febrero de 2027 indica que, durante los últimos meses, el Pacífico Ecuatorial se calentó rápidamente, pasando de condiciones de La Niña débil a un estado neutral cálido. A pesar de que circulan numerosas versiones sobre un posible episodio de gran intensidad, actualmente se encuentra muy lejos del nivel que caracterizaría a un episodio de El Niño consolidado.
Los posibles impactos regionales variarían según la zona. La región Occidental de Paraguay podría experimentar lluvias por debajo de lo normal y temperaturas elevadas, mientras que la región Oriental podría enfrentar condiciones opuestas, incluyendo lluvias excesivas, desbordes de ríos y arroyos.
Recomendaciones para el monitoreo
Sierra señaló que el fenómeno está evolucionando con lentitud, existiendo la posibilidad de que no llegue a la intensidad anunciada. El especialista advierte que no debe exagerarse el posible impacto, siendo probable que sus efectos comiencen a sentirse hacia el inicio de la primavera próxima.
"La mayor parte del período otoño-invernal se desarrollaría en condiciones climáticas cercanas a lo normal, aunque con precipitaciones algo por debajo de la media, fuertes contrastes térmicos y una evolución temporal algo irregular", manifestó el especialista.
En tal sentido, enfatizó la necesidad de mantener un cuidadoso monitoreo para prever las medidas necesarias que mitiguen el posible impacto en la temporada primavera-verano 2026/2027. Este seguimiento permitirá ajustar los planes según la evolución real del fenómeno climático.