Evolución del modelo estatal paraguayo
Hasta el año 2000, Paraguay contaba con un Estado clientelar e ineficiente, pero relativamente previsible, que distribuía privilegios y beneficios entre grupos organizados. A partir del año 2003, una ola populista llegó al país, coincidiendo con movimientos similares en Venezuela, Brasil y Argentina.
Las primeras medidas de este nuevo enfoque se implementaron en Itaipú en 2003, cuando se modificó la misión de la usina incorporando el concepto de Responsabilidad Social, criterio que no figura en el tratado binacional de 1973.
Expansión de programas sociales y gastos
Los gastos en programas sociales en Itaipú evidencian esta transformación: pasaron de 6,8 millones de dólares en 2004 a 62,8 millones en 2008 y a 1.213,9 millones en 2025.
A nivel nacional, en 2005 se creó el programa Tekoporã, dirigido inicialmente a 14 mil familias en situación de pobreza. Este programa se amplió a 100 mil familias durante la administración Lugo y actualmente beneficia a 195.680 familias con un presupuesto de 90 millones de dólares.
En 2008 se implementó el programa de pensión alimentaria para adultos mayores en pobreza, que comenzó con 870 personas en 2010 y llegó a 190.000 en 2018, esperándose alcanzar 376.000 beneficiarios con un presupuesto de 500 millones de dólares.
La administración actual amplió el presupuesto de todos los programas sociales y creó el Programa Hambre Cero para alimentación en escuelas públicas, con un presupuesto de 500 millones de dólares.
Combinación de modelos y sus consecuencias
El Estado paraguayo actual mantiene rasgos clientelares mientras incorpora elementos populistas. Esta combinación resulta más costosa para las finanzas públicas: el clientelismo beneficia grupos específicos mientras el populismo promete beneficios para todos, generando presión permanente para aumentar gastos sin garantías de financiamiento.
Los datos reflejan esta presión: desde 2003, los gastos salariales crecieron 825% en términos nominales y los gastos sociales 1.430%, mientras el PIB creció solo 680%. Esta disparidad genera déficits insostenibles en el presupuesto estatal.
Desafío fiscal y reformas necesarias
El presupuesto presentado para 2027 comienza a evidenciar las deudas previamente ocultas, mostrando mayor transparencia. Sin embargo, esta transparencia no resuelve el problema fundamental: las obligaciones crecen más rápido que la capacidad estatal para financiarlas.
La verdadera reforma que requiere Paraguay no consiste solo en reducción de gastos, sino en transformar el sistema político basado en clientelismo y populismo. El Estado debe dejar de actuar como agencia de distribución de favores y concentrarse en funciones esenciales: seguridad, salud, educación, justicia e infraestructura.
Este cambio institucional representa el desafío más importante para las finanzas públicas y el desarrollo institucional del país.