Paraguay atraviesa un momento que puede marcar el inicio de una nueva etapa económica. Después de una década en la que construyó credibilidad y estabilidad macroeconómica, sumó crecimiento sostenido y alcanzó el grado de inversión. Ahora tiene la oportunidad de convertir esas fortalezas en mayor productividad, mejores empleos, más ingresos y, finalmente, en una mejora concreta de las condiciones de vida de la población.
Esa es la evaluación de Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, quien visitó nuevamente Paraguay y ofreció sus perspectivas sobre los avances alcanzados y los pasos necesarios para dar el próximo salto de desarrollo.
"Paraguay está en una posición muy fuerte para hacer un salto cuantitativo, para lograr una gran inflexión", destacó la ejecutiva al analizar la evolución de los principales indicadores económicos.
Cordeiro Guerra señaló que durante sus distintas visitas pudo observar un avance importante en la credibilidad macroeconómica del país, acompañado por un crecimiento sostenido durante los últimos tres años. Sin embargo, el siguiente capítulo debe construirse sobre lo conseguido. La estabilidad debe convertirse en una plataforma para generar nuevas inversiones y oportunidades.
Reducción de la pobreza como logro destacado
Uno de los principales avances que resaltó Cordeiro Guerra es la reducción de la pobreza. En dos años, la tasa pasó del 24% al 16%, mientras aproximadamente 300.000 personas salieron de esa condición. Para la vicepresidenta del Banco Mundial, la magnitud y velocidad de esta reducción resulta especialmente significativa frente a otros procesos similares registrados en la región.
El resultado estuvo asociado a una mejora del gasto público, es decir, a una mayor eficiencia del Estado, una mejor focalización de los programas sociales y esfuerzos de descentralización para llegar a las poblaciones más vulnerables, de zonas rurales y remotas. A esto se sumó un factor decisivo: la generación de empleo.
Del crecimiento macro al bienestar familiar
El desafío ahora es lograr que esa reducción de la pobreza se transforme en una tendencia estructural. Para ello, Paraguay necesita que el crecimiento genere oportunidades de manera sostenida y que la mejora de los indicadores macroeconómicos tenga una traducción cada vez más visible en la vida cotidiana de las familias.
"Hay que convertir esa credibilidad macroeconómica en proyectos bancables y una mayor atracción de inversión extranjera directa", afirmó Cordeiro Guerra.
Paraguay acaba de alcanzar el grado de inversión y cuenta, según Cordeiro Guerra, con spreads o precios de compra y venta de activos financieros entre los menores de la región. Sin embargo, la ejecutiva señala que los factores que permitieron construir la estabilidad macroeconómica deben sumarse a otros para producir el cambio cuantitativo que requiere la siguiente fase de desarrollo.
Ejes clave para el próximo salto
Entre los elementos identificados como fundamentales para impulsar la próxima etapa de desarrollo se encuentran la energía, infraestructura, capital humano, agregación de valor y participación del sector privado. Estos componentes aparecen como claves para transformar la estabilidad actual en oportunidades concretas de inversión y empleo.