La Selección Paraguaya disputó un encuentro de octavos de final ante Francia en el que desarrolló una propuesta defensiva caracterizada por un intenso desgaste físico de sus jugadores. El resultado fue una derrota por gol de penal convertido por Kylian Mbappé.
Un aspecto destacable del encuentro fue que ningún futbolista guaraní finalizó el partido con amonestación, hecho que ocurría por última vez en la Copa del Mundo de 1998, cuando la Selección Paraguaya enfrentó a Nigeria. En aquella oportunidad, la Albirroja logró la victoria por 3-1 y avanzó a los octavos de final del Mundial.
El encuentro disputado el sábado en Filadelfia contó con la dirección del árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev. Los únicos futbolistas amonestados del duelo fueron tres integrantes del equipo francés: Bradley Barcola, Michael Olise y Manu Koné.
Paraguay enfrentó al combinado europeo con una estrategia de contención que priorizó la consistencia defensiva durante toda la duración del partido, manteniendo la disciplina táctica a lo largo de los noventa minutos de juego.