Desajuste entre aumentos salariales e impuestos
El salario mínimo fue incrementado nuevamente en un 5 por ciento como medida de compensación parcial frente a los efectos inflacionarios. Sin embargo, este aumento no se refleja de manera proporcional en la carga tributaria de los trabajadores, debido a que el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal continúa fijado en G. 80 millones anuales desde el año 2020.
La falta de actualización del mínimo imponible del IRP ha generado un efecto conocido como arrastre fiscal, fenómeno mediante el cual se incorpora progresivamente a un mayor número de trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica real.
Este desfase entre los aumentos salariales nominales y la ausencia de ajustes en los tramos de tributación representa un desafío para la política fiscal y laboral, afectando la estructura de ingresos de los trabajadores que se ven incorporados a la base imponible del impuesto sin experimentar mejoras reales en sus condiciones económicas.