Origen de una empresa familiar
En 1981, cuando la electrificación avanzaba en el país y las velas parecían destinadas a perder relevancia como producto de necesidad, tres mujeres decidieron emprender un proyecto que perduraría durante 45 años. Rita Petersen y sus hijas Laura y Peggy Wilson-Smith adquirieron una pequeña fábrica de velas de Asunción que enfrentaba el riesgo de cierre definitivo y eligieron mantenerla en funcionamiento.
De la combinación de los nombres de sus fundadoras nació Rilape Velas, marca que inicialmente respondía a la necesidad de mercado de productos de iluminación en momentos donde la infraestructura eléctrica del país aún se encontraba en desarrollo.
Transformación hacia el estilo de vida
Con el transcurso del tiempo, Rilape Velas evolucionó desde ser únicamente un producto de necesidad hacia convertirse en un elemento vinculado al diseño, los aromas y el bienestar. La empresa se reinventó adaptándose a las transformaciones del mercado y las preferencias de los consumidores, incorporando nuevas propuestas en su línea de productos.
Esta trayectoria de cuatro décadas y media representa un caso de continuidad empresarial familiar en la industria nacional, donde la innovación y la adaptación al contexto permitieron a la marca no solo mantenerse vigente sino también expandir su propuesta hacia segmentos relacionados con el bienestar y la experiencia del consumidor.