El papel de la resiliencia en el desarrollo
El desarrollo humano resiliente constituye un esfuerzo que trasciende las responsabilidades del Estado. Según José Vicente Troya, representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Paraguay, esta capacidad de adaptación y recuperación está directamente vinculada con las decisiones que adoptan las empresas, sus estrategias de inversión y su disposición para prepararse ante desafíos futuros.
La resiliencia emerge como un elemento esencial para garantizar que las sociedades puedan avanzar sin experimentar retrocesos significativos. Esta perspectiva subraya la importancia de que diversos actores sociales, tanto públicos como privados, trabajen de manera coordinada en la construcción de sistemas más robustos y adaptables.
La inversión empresarial consciente y la planificación estratégica se presentan como componentes fundamentales para fortalecer la capacidad de respuesta frente a adversidades, contribuyendo así al progreso continuo y sostenible de las comunidades.