Origen accidental de un cultivo prometedor
Dentro de la colonia Volendam, en el distrito de San José del Rosario, un extenso campo dominado por eucaliptos alberga un cultivo diferenciado. A los costados de estas hileras de árboles, crece una planta de media estatura cuyas hojas guardan similitud con las que rodean a los racimos de uva.
Se trata de la Jatropha curcas, conocida como piñón manso, una especie que produce frutos oleaginosos. Inicialmente, los productores de la zona se enfocaban en un proyecto de investigación para desarrollar biocombustibles mediante un convenio con una universidad alemana.
Del biocombustible a la innovación agrícola
Según explicó Norbert Weichselberger, ingeniero forestal y coordinador del Departamento de Asistencia Técnica de la Cooperativa Volendam, el proyecto contaba con financiamiento de instituciones académicas alemanas para investigación en energías alternativas.
Sin embargo, la caída de los precios del petróleo modificó el rumbo del emprendimiento. Tras diez años de trabajo, la viabilidad económica del procesamiento manual para biocombustible resultó insostenible, lo que llevó al abandono de esa línea de investigación.
Un descubrimiento inesperado
Fue casi de casualidad que se encontró esa planta que no era tóxica, no es algo que estaba planificado desde el inicio
Durante el desarrollo del proyecto, los investigadores identificaron una variedad comestible de la Jatropha curcas que carecía del gen tóxico presente en las especies oleaginosas. Esta característica permitió diferenciar claramente ambas líneas, denominando al fruto comestible como chuta.
A diferencia del piñón manso convencional, que no es apto para consumo humano, la chuta se presenta como un fruto nutritivo con potencial comercial. Este descubrimiento redefinió completamente el proyecto original, transformándolo en un cultivo de valor agregado.
Sistema agroforestal integral
Ralf Harms, miembro del Consejo de la Cooperativa Volendam y productor, destaca que el modelo implementado combina dos rubros complementarios en la misma parcela. La madera sólida de eucalipto se destina al laminado o aserrado, requiriendo cuidados especializados como poda sistemática y mantenimiento del tronco. Paralelamente, la chuta representa el segundo rubro productivo del sistema.
La producción de esta nuez comestible comenzó en el 2021, sincronizadamente con el eucalipto. Tanto la plantación como el mantenimiento se realizan mediante procesos manuales, permitiendo un control de calidad directo en cada etapa.
Proyección comercial
El fruto ha despertado considerable interés en mercados internacionales, particularmente en Alemania, donde productores y consumidores valoran sus características nutricionales y su origen en sistemas agroforestales sostenibles. Esta demanda internacional representa una oportunidad significativa para los productores de San Pedro.
El cultivo de la chuta demuestra cómo la investigación científica, adaptabilidad y trabajo colaborativo pueden transformar resultados inesperados en oportunidades productivas concretas, generando valor agregado a nivel regional y posicionando a Paraguay en mercados de productos diferenciados.