El Ministerio de Economía argentino informó que el Gobierno de Javier Milei otorgó la concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay a Jan De Nul y su socia argentina Servimagnus, tras haber presentado la mejor oferta en el proceso de licitación en el que también participó la empresa belga Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME).
Las autoridades argentinas confirmaron que durante el proceso de licitación no se registraron impugnaciones por parte de las empresas participantes.
Beneficios económicos del proyecto
Según el comunicado oficial, la firma del contrato, prevista para dentro de un máximo de 30 días, activará una reducción del 13,5% en los costos logísticos. El nuevo operador de la hidrovía obtendrá un ingreso promedio de 618,6 millones de dólares anuales durante el período base de concesión de 25 años.
La hidrovía de 1.635 kilómetros constituye el cauce de salida al Atlántico del 80% de las exportaciones argentinas, principalmente granos y derivados, además de cargas provenientes de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay.
Contexto del proceso de adjudicación
Este es el segundo proceso de licitación para la concesión de la hidrovía llevado adelante por el Gobierno de Milei. El primer proceso fue declarado nulo en febrero de 2025 tras la presentación de una única oferta, correspondiente a DEME.
La concesión de la hidrovía estuvo durante un cuarto de siglo en manos de un consorcio integrado por Jan De Nul y la argentina Emepa. En septiembre de 2021, tras caducar el contrato, el Estado argentino asumió la administración de la hidrovía y posteriormente contrató de forma directa a Jan De Nul para la ejecución de tareas de dragado y balizamiento.
Compromisos de la empresa adjudicataria
Jan De Nul aseguró que, de obtener la concesión por peaje de la hidrovía, no habrá participación de empresas chinas ni injerencia estatal externa. La empresa se comprometió a incorporar soluciones tecnológicas provistas por compañías occidentales, dando prioridad a las provenientes de los Estados Unidos.